O-las- gi-gan-tes -que os rom-péis - bra-man-do (a-o) 11-
en- las- pla-yas- de-sier-tas- y- re-mo-tas, (o-a) 11A
en-vuel-to- en-tre- la- sá-ba-na- de- es-pu-mas, (u-a) 11-
¡lle-vad-me- con- vo-so-tras! (o-a) 7a
Rá-fa-gas- de hu-ra-cán- que- a-rre-ba-táis (ai)10+1= 11 -
del -al-to- bos-que- las- mar-chi-tas- ho-jas, (o-a) 11A
a-rras-tra-do -en -el- cie-go- tor-be-lli-no, (i-o) 11-
¡lle-vad-me- con- vo-so-tras! (o-a) 7a
Un-bes- de- tem-pes-tad -que- rom-pe- el- ra-yo (a-o) 11-
y- en- fue-go- or-náis- las- des-pren-di-das- or-las, (o-a) 11A
a-rre-ba-ta-do- en-tre- la- nie-bla- os-cu-ra, (u-a) 11-
¡lle-vad-me- con- vo-so-tras! (o-a) 7a
Lle-vad-me- por- pie-dad- a- don-de- el- vér-t
con- la- ra-zón- me- a-rran-que- la- me-mo-r
¡Por -pie-dad-! ¡Ten-go- mie-do- de- que-dar-me (a-e) 11-
con- mi- do-lor- a- so-las! (o-a) 7a
Bécque,
Rimas y Leyendas.
Este texto pertenece al género poético y fue escrito por Bécquer. Está recogido en Rimas y Leyendas, obra perteneciente al período romántico.
El yo poético pide a las fuerzas violentas de la naturaleza, como las olas gigantes o las ráfagas de huracán, que le lleven con ellas a un lugar donde no se acuerde de nada. Desea que su memoria, su razón, quede anulada por el olvido. El tema es la angustia y el miedo por la soledad.
El poema está formado por cuatro estrofas, en todas ellas, los tres primeros versos son heptasílabos y el cuarto heptasílabo. Los versos pares con rima asonante y los impares son versos sueltos.
El poema está formado por cuatro estrofas, en todas ellas, los tres primeros versos son heptasílabos y el cuarto heptasílabo. Los versos pares con rima asonante y los impares son versos sueltos.
En cuanto a la estructura interna, el texto se puede dividir en dos partes: la primera, compuesta por las tres primeras estrofas, en la que se describen los distintos fenómenos violentos de la naturaleza, que no tienen un destino fijo; y la segunda, comprendida por la última estrofa, donde expresa su miedo a la soledad.
Al pertenecer al género poético, predomina la función poética. No obstante, al principio del poema, aparece la función representativa, ya que describe la naturaleza; y en el final del poema, la función expresiva, porque expresa su miedo a quedarse solo con su dolor. Además hay función apelativa en las dos partes, ya que el yo lírico invoca a los fenómenos, para que le lleven con ellos.
Las figuras literarias que se encuentran en el texto son: metáfora, sinestesia, paralelismo, apóstrofe, hipérbaton y epíteto. La metáfora cuando el poeta se refiere a la espuma que se produce con el choque de las olas, como si fuera una sábana (verso III). La sinestesia al atribuir al torbellino una cualidad de un sentido diferente al que le corresponde, como el “ciego” (verso VII). El paralelismo se encuentra en los primeros versos de las tres primeras estrofas. El apóstrofe cuando el poeta invoca a las fuerzas de la naturaleza: “¡Llevadme con vosotras!”; además de ser un paralelismo (cuartos versos de las tres primeras estrofas y primer verso de la última estrofa). El epíteto, “niebla oscura” y el hipérbaton en el verso VI.
En el nivel morfosintáctico, predomina el adjetivo en las tres primeras estrofas, cuando describe los fenómenos de la naturaleza (“olas gigantes”), y la persona gramatical en estas estrofas es la segunda del plural (“…que rompéis…”, “… que arrebatáis…”). En los cuartos versos de esas estrofas, la persona gramatical es la segunda persona del plural en imperativo, pero en la última estrofa finaliza con la primera al expresar su angustia (“Tengo miedo de quedarme solo con mi dolor”). El tiempo predominante es el presente.
Las oraciones más presentes son las compuestas, lo cual no impide que sea de fácil comprensión.
En el nivel léxico-semántico aparece un campo semántico de la naturaleza: “olas, playas, ráfagas, rayo, bosque, hojas, torbellino, fuego…”
Por último, este poema, y la obra en su totalidad, fue publicado por los amigos del poeta tras su muerte. La descripción del paisaje, la polimetría, el subjetivismo y ese deseo hacia la muerte en vez de vivir sufriendo son rasgos característicos del período romántico de Bécquer.