martes, 26 de abril de 2016

"Como el toro ..."



Como el toro he nacido para el luto
y el dolor, como el toro estoy marcado
por un hierro infernal en el costado
y por varón en la ingle con un fruto.


Como el toro lo encuentra diminuto
todo mi corazón desmesurado,
y del rostro del beso enamorado,
como el toro a tu amor se lo disputo.


Como el toro me crezco en el castigo,
la lengua en corazón tengo bañada
y llevo al cuello un vendaval sonoro.


Como el toro te sigo y te persigo,
y dejas mi deseo en una espada,
como el toro burlado, como el toro.

              Miguel Hernández. 


domingo, 28 de febrero de 2016

"En los escaparates...", de Pío Baroja.

"En los escaparates y en los balcones de las casas iban brillando luces; llegaban los tranvías suavemente, como si fueran barcos, con sus faroles amarillos, verdes y rojos; sonaban sus timbres y corrían por la Puerta del Sol, trazando elegantes círculos. Cruzaban coches, caballos, carros, gritaban los vendedores ambulantes en las aceras, había una barahúnda ensordecedora. Al final de una calle, sobre el resplandor cobrizo del crepúsculo, se recortaba la silueta aguda de un campanario.
                                                                                                                        La busca, Pío Baroja.

     El texto pertenece a la obra narrativa La busca, escrita por Pío Baroja, autor perteneciente a la Generación del 98.
     En la ciudad de Madrid, al atardecer, se iban encendiendo las luces y los tranvías, coches y carros se sumaban al movimiento de la capital. Como contraste, la sombra de un campanario al final de una calle. El tema es el algarabío de la capital en el momento de atardecer.
     El texto es descriptivo literario e impresionista, porque no se muestra de manera detallada la ciudad, sino que es una suma de muchos elementos, sin un orden y de modo subjetivo. Además se trata de una topografía y una cronografía, por describirse Madrid al atardecer ("...el resplandor cobrizo del crepúsculo, se recortaba la silueta aguda de un campanario").
     En cuanto al nivel morfosintáctico, al tratarse de una descripción, predomina el sustantivo y adjetivo ("escaparates", "tranvías", "faroles amarillos..."). El tiempo usado es el imperfecto, típico de este tipo de textos ("llegaban", "sonaban"), alternándose la tercera persona del plural con el singular al final del texto ("recortaba").
     Por último, Pío Baroja nació en San Sebastián pero se trasladó a Madrid para regentar una panadería junto con su hermano. La descripción que en el texto aparece del centro de la capital podría tratarse de una de las muchas visiones que Baroja grabó en su mente y plasmó en sus textos.
 
 

jueves, 11 de febrero de 2016

Autores modernistas


Rubén Darío (1867, Metapa, Nicaragua - 1916, León, Nicaragua)


"De invierno", Azul (1888)
En invernales horas, mirad a Carolina.
Medio apelotonada, descansa en el sillón,
envuelta con su abrigo de marta cibelina(1)
y no lejos del fuego que brilla en el salón.

El fino angora blanco junto a ella se reclina,
rozando con su hocico la falda de Aleçón(2),
no lejos de las jarras de porcelana china
que medio oculta un biombo de seda del Japón.

Con sus sutiles filtros la invade un dulce sueño:
entro, sin hacer ruido: dejo mi abrigo gris;
voy a besar su rostro, rosado y halagüeño

como una rosa roja que fuera flor de lis.
Abre los ojos; mírame con su mirar risueño,
y en tanto cae la nieve del cielo de París.

1. Piel de extraordinaria suavidad.
2. Ciudad francesa.

 El color “azul”, como él afirmó, es “el color de ensueño, el color del arte, un color helénico y homérico, color oceánico y firmamental”. 

“Lo fatal”, Cantos de vida y esperanza (1905, al cuidado de Juan Ramón Jiménez).
Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror...
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por

lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,

¡y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos!...


En 1896, declaraba: “En verdad, vivo de poesía. Mi ilusión tiene una magnificencia salomónica. Amo la hermosura, el poder, la gracia, el dinero, el lujo, los besos y la música. No soy más que un hombre de arte. No sirvo para otra cosa…”
En 1913, su salud es cada día más precaria, sobre todo debido a abusos alcohólicos: “El estado moral o cerebral mío, es tal que me veo en una soledad abrumadora sobre el mundo. Todo el mundo tiene una patria, una familia, un pariente, algo que le toque de cerca y le consuele. Yo, nada. Tenía esa pobre mujer –y mi vida, por culpa mía, de ella, de la suerte, era un infierno-. Y ahora, la soledad. Apenas el trabajo logra por momentos, quitarme la dura preocupación. ¡Mi misma fe es tan a tientas! Sea lo que Dios tenga dispuesto”.

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Antonio Machado (Sevilla, 1875 – Colliure, 1939)

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“Yo voy soñando caminos”, Soledades (1899-1907)

Yo voy soñando caminos
de la tarde. ¡Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas!...
¿Adónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero
a lo largo del sendero...
-la tarde cayendo está-.
"En el corazón tenía
"la espina de una pasión;
"logré arrancármela un día:
"ya no siento el corazón".

Y todo el campo un momento
se queda, mudo y sombrío,
meditando. Suena el viento
en los álamos del río.

La tarde más se oscurece;
y el camino que serpea
y débilmente blanquea
se enturbia y desaparece.

Mi cantar vuelve a plañir:
"Aguda espina dorada,
"quién te pudiera sentir
"en el corazón clavada".


“El mañana efímero”, Campos de Castilla (1907-1917)
La España de charanga y pandereta,
cerrado y sacristía,
devota de Frascuelo y de María,
de espíritu burlón y alma inquieta,
ha de tener su mármol y su día,
su infalible mañana y su poeta.
En vano ayer engendrará un mañana
vacío y por ventura pasajero.
Será un joven lechuzo y tarambana,
un sayón con hechuras de bolero,
a la moda de Francia realista
un poco al uso de París pagano
y al estilo de España especialista
en el vicio al alcance de la mano.
Esa España inferior que ora y bosteza,
vieja y tahúr, zaragatera y triste;
esa España inferior que ora y embiste,
cuando se digna usar la cabeza,
aún tendrá luengo parto de varones
amantes de sagradas tradiciones
y de sagradas formas y maneras;
florecerán las barbas apostólicas,
y otras calvas en otras calaveras
brillarán, venerables y católicas.
El vano ayer engendrará un mañana
vacío y ¡por ventura! pasajero,
la sombra de un lechuzo tarambana,
de un sayón con hechuras de bolero;
el vacuo ayer dará un mañana huero.
Como la náusea de un borracho ahíto
de vino malo, un rojo sol corona
de heces turbias las cumbres de granito;
hay un mañana estomagante escrito
en la tarde pragmática y dulzona.
Mas otra España nace,
la España del cincel y de la maza,
con esa eterna juventud que se hace
del pasado macizo de la raza.
Una España implacable y redentora,
España que alborea
con un hacha en la mano vengadora,
España de la rabia y de la idea.

 

miércoles, 27 de enero de 2016

Comentario de textos descriptivos


    -         Localización: autor, título (entre comillas), obra (subrayada / cursiva), año…

-         Resumen y Tema.

-         Descripción científica / literaria (realista, impresionista, deformante e idealizante).

-         Tipo de descripción por el contenido (retrato, topografía, etc.)

-         Estructura: externa e interna.

o  Externa: número de párrafos (líneas).

o  Interna: depende del contenido, hay que proponer número de partes y justificar.

-         Funciones del lenguaje.

-         Figuras literarias.

-         Nivel morfosintáctico:

o  Categorías más presentes: adjetivo. El especificativo (descripciones científicas) y el valorativo / epíteto (literarias).
o Modalidad oracional enunciativa.

o Tiempo verbal: presente e imperfecto.

o  Verbo: copulativos.

o  Sintaxis: oraciones simples vs. compuestas.
-         Léxico-semántico:

o  Campo semántico y familia léxica.

o  Palabras dialectales, específicas de un modo de hablar.

-         Conclusión.

 

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Respuestas del examen


Literatura

1.Texto A
               El presente texto se titula “El mendigo”, de Espronceda, autor romántico.
            El tema es la libertad de un mendigo. El mendigo nunca se pregunta quiénes son aquellas personas que le dan limosna. Tampoco siente la necesidad de agradecerlo, ya que considera que dar limosna es una obligación. Lo que sí siente dicho personaje es la libertad de ser lo que es, ya que los que le dan limosna, trabajan para que él pueda comer.
            En cuanto a la estructura externa, el poema está dividido en dos estrofas. Por un lado, una estrofa formada por dieciocho versos, todos ellos tetrasílabos. La segunda, por versos de arte mayor, concretamente endecasílabos. El poema no tiene una rima determinada, por lo que es libre, característica propia del Romanticismo.
            En el nivel morfosintáctico, predominan los verbos (“pregunto”, “obligo”), por lo que el poema tiene mucha acción y movimiento, unido al verso corto. Por otro lado, también destacan los sustantivos (“limosna”, “riqueza”, “pobreza”, etc.). En el poema se mezclan principalmente dos personas gramaticales, la primera del singular (“Mis rezos” u “obligo”, cuando el yo poético habla de sí mismo, y la tercera tanto del singular y del plural (“da castigo” u “Otros trabajan”), cuando se refiere a las acciones que otros realizan. La sintaxis es sencilla, lo cual facilita la comprensión del texto.

1.Texto B
       En el fragmento, aparecen varias características románticas. Una de ellas, el subjetivismo, justamente al comienzo: “yo no sé si esto …”. Esta característica consiste en ofrecer un punto de vista subjetivo, prima el subjetivismo ante todo: expresión de sentimientos desbordados y de los delirios de la fantasía, se deja totalmente de lado a la razón y se sustituye por el misterio, en este caso se duda entre si lo que se va a contar es “historia que parece cuento” o al contrario.
            Por otro lado, en el Romanticismo no se aspiraba a conseguir obras perfectas, sino que predomina una absoluta libertad en busca de la originalidad; en este caso la voz advierte de sus “condiciones de imaginación”. Era característico del Romanticismo la inspiración, el fluir del genio.
El objetivo de las obras románticas es conmover, entretener, provocar un placer en el lector. Así aparece en el texto: “al menos podrá entretenerles un rato”.
Por último, estas características conducen a la idea de que en el Romanticismo no primaba la verosimilitud, sí un mensaje (“en su fondo hay una verdad”), pero no tenía que corresponderse fielmente con la realidad.

2.a.
A pesar de que al Romanticismo se le relaciona con la primera mitad del siglo XIX, este hecho no es del todo cierto, ya que España vive circunstancias políticas que determinaron la tardía implantación del Romanticismo. De hecho, es a partir de 1833 cuando, al consolidarse el liberalismo, regresan a España liberales españoles que se habían exiliado huyendo de la persecución absolutista de Fernando VII y que traen las nuevas ideas que triunfan en Europa. Entre ellos están Martínez de la Rosa, el Duque de Rivas o Espronceda.


2.b.

jueves, 5 de noviembre de 2015

"Olas gigantes que os rompéis..."


Olas gigantes que os rompéis bramando

en las playas desiertas y remotas,

envuelto entre la sábana de espumas,

¡llevadme con vosotras!

Ráfagas de huracán que arrebatáis

del alto bosque las marchitas hojas,

arrastrado en el ciego torbellino,

¡llevadme con vosotras!

Nubes de tempestad que rompe el rayo

y en fuego ornáis las desprendidas orlas,

arrebatado entre la niebla oscura,

¡llevadme con vosotras!

Llevadme por piedad a donde el vértigo

con la razón me arranque la memoria.

¡Por piedad! ¡Tengo miedo de quedarme

con mi dolor a solas!

Bécque, Rimas y Leyendas.

 

Este texto fue escrito por Bécquer y está recogido en su obra Rimas y Leyendas.

El yo poético pide a las fuerzas violentas de la naturaleza, como las olas gigantes o las ráfagas de huracán, que le lleven con ellas a un lugar donde no se acuerde de nada. El tema es la angustia y el miedo por la soledad.

Haciendo referencia a su estructura  externa, es una silva arromanzada, formada por dieciséis versos heptasílabos y endecasílabos, en los que los pares tienen rima asonante (11- 11A 11- 7a / 11- 11A 11- 7a /11- 11A 11- 7a/ 11- 11A 11- 7a).

En cuanto a la estructura interna, el texto se puede dividir en dos partes: la primera, compuesta por las tres primeras estrofas, en la que se describen los distintos fenómenos violentos de la naturaleza, que no tienen un destino fijo; y la segunda, comprendida por la última estrofa, donde expresa su miedo a la soledad.

Este texto pertenece al género lírico y, por ello, predomina la función poética. Al principio del poema, predomina la función representativa, ya que describe la naturaleza; y el final del poema, la función expresiva, porque expresa su miedo a quedarse solo con su dolor. Además hay  función apelativa en las dos partes, ya que el autor invoca a los fenómenos, para que le lleven con ellos.

Las figuras literarias que se encuentran en el texto son: metáfora, sinestesia, paralelismo, apóstrofe, hipérbaton y epíteto. La metáfora cuando el poeta se refiere a la espuma que se produce con el choque de las olas, como si fuera una sábana (verso III). La sinestesia al atribuir al torbellino una cualidad de un sentido diferente al que le corresponde, como el “ciego” (verso VII). El paralelismo se encuentra en los primeros versos de las tres primeras estrofas. El apóstrofe cuando el poeta invoca a las fuerzas de la naturaleza: “¡Llevadme con vosotras!”; además de ser un paralelismo (cuartos versos de las tres primeras estrofas y primer verso de la última estrofa). El epíteto, “niebla oscura” y el hipérbaton en el verso VI.

En el nivel morfosintáctico, predomina el adjetivo en las tres primeras estrofas, cuando describe los fenómenos de la naturaleza (“olas gigantes”), y la persona gramatical en estas estrofas es la segunda del plural (“…que rompéis…”, “… que arrebatáis…”). En los cuartos versos de esas estrofas, la persona gramatical es la segunda persona del plural en imperativo, pero en la última estrofa finaliza con la primera al expresar su angustia (“Tengo miedo de quedarme solo con mi dolor”). El tiempo predominante es el presente.

Las oraciones más presentes son las compuestas, lo cual no impide que sea de fácil comprensión.

En el nivel léxico-semántico aparece un campo semántico de la naturaleza: “olas, playas, ráfagas, rayo, bosque, hojas, torbellino, fuego…”

Por último, este poema se encuentra en la obra citada, Rimas y Leyendas, la cual fue publicada por sus amigos tras su muerte.

Marta Vaquerizo.