Con
el Modernismo y la Generación del 98 se abre la literatura del siglo XX.
En 1898, se produce el llamado desastre, España pierde los últimos restos de su imperio colonial:
Cuba, Puerto Rico y Filipinas. España era un país atrasado, había perdido el
tren del progreso que estaba dinamizando a las grandes potencias europeas.
La sociedad, predominantemente
rural, estaba muy alejada del nivel de industrialización europeo. La
agricultura no permitía alimentar a la población y, para sobrevivir, mucha
gente tuvo que marchar a las grandes ciudades o incluso emigrar a América.

La enseñanza fue
uno de los factores decisivos en el proceso de renovación de la cultura en
todos sus órdenes. La Institución Libre de Enseñanza, fundada en 1882,
por Francisco Giner de los Ríos, promulgó la enseñanza como cultivo de
la personalidad a través de la observación, el espíritu crítico, la
sensibilidad y los intereses morales (actualmente Fundación Giner de los Ríos). De este modo, hacia 1890 surgen
propuestas literarias de intención renovadora, como el Modernismo y la
Generación del 98.
Alumnos del Instituto-Escuela con el profesor de alemán Oswald Jahns (séptimo por la izquierda), delante de la Puerta de Brandeburgo, Berlín, durante una excursión a Alemania en el verano de 1931.
Actividad al aire libre.
Francisco Giner de los Ríos. Alumnos trabajando en un proyecto.
¿Qué es el Modernismo?

El Modernismo resultó como reacción al espíritu utilitario de
la época, contra el industrialismo que lesionaba, incluso, al ser humano.
Frecuentemente los escritores expresarán su oposición o alejamiento al sistema;
el mismo Rubén Darío decía: "yo detesto la vida y el tiempo en que me tocó
nacer". Fue un movimiento artístico con un objetivo fundamental: la búsqueda de la belleza, el arte
por el arte.
En arquitectura un claro ejemplo lo
encontramos con Gaudí.
Casa Batlló.
¿Por qué surge el Modernismo?
En esta línea de surgir como movimiento de reacción,
hay que tener en cuenta que los autores hispanoamericanos querían hacer una
literatura en español original, que se diferenciara de la literatura de
España. Sus principales iniciadores fueron José Martí, Asunción Silva y Rubén
Darío, entre otros.
¿Cuándo surge y hasta cuándo
dura?
Surge en 1888 con Azul de Rubén Darío y acaba en 1916 con Diario de un poeta recién casado de
Juan Ramón Jiménez.
Los temas más frecuentes son:
-Una desazón romántica.
El Modernismo tiene una "filiación romántica". Son notables las
afinidades: malestar, rechazo, sensación de desarraigo, de soledad... De esto,
la presencia de lo otoñal, de lo crepuscular, de la noche; de la melancolía,
hastío, tristeza y angustia, que revelarán ese malestar romántico de quienes se
sienten insatisfechos del mundo en que viven.
-El escapismo. Al igual que en
el Romanticismo, está presente la evasión, pero ahora la evasión se caracteriza
por una elegancia exquisita. En los textos aparecen dioses, ninfas, vizcondes y
marquesitas, castillos, jardines perfumados, cisnes y libélulas, flores de lis
y de loto...; todo ello responde a la necesidad de soñar mundos de belleza en
los que refugiarse.
-El cosmopolitismo. Desembocó,
sobre todo, en la devoción por París: sus cafés, los bohemios... Está ligado
con la idea anterior: necesidad de evasión, anhelo de buscar lo distinto.
-El amor y el erotismo. En la temática modernista
también están presentes los contrastes, por un lado, el amor delicado y la
idealización de la mujer, acompañado del erotismo con descripciones sensuales y
evocaciones exóticas.
-Los temas americanos. Los temas
indígenas aparecerán, por un lado como un modo más de evasión hacia el pasado,
y, por otro, será una manera de buscar las raíces de una personalidad
colectiva.
-Lo hispánico. Hay un
acercamiento o sentimiento de solidaridad de los pueblos hispánicos frente a la
pujanza de los Estados Unidos. Rubén Darío es el ejemplo con Cantos de vida
y esperanza, en que exalta lo español como un acervo de valores humanos y
culturales frente a la civilización yanqui.
¿Cómo es la estética o la expresión de los textos
modernistas?
Decía Juan Ramón Jiménez que el Modernismo era "el encuentro de nuevo con
la belleza, sepultada durante el siglo XIX por un tono general de poesía
burguesa".
Algunos de los rasgos de la estética modernista son:
-Búsqueda de valores sensoriales. Es
una literatura de los sentidos. Un paisaje, una mujer, una melodía... es fuente
de goce para el oído, para la vista, para el tacto. De ahí, la presencia de la
sinestesia: "es de oro el silencio", "una caricia rosa" o
"melodiosos oros").
-El color y
el sonido. Son riquísimos los
efectos plásticos ("diosa blanca, rosa y rubia hermana") y los
sonoros (la voz robusta de las trompas de oro... la victoria de tu risa").
En los recursos fónicos, predomina la aliteración: "está mudo el teclado
de su clave sonoro".
-El léxico se
enriquece con cultismos y adjetivación ornamental.
-El verso preferido
es el alejandrino. De influencia francesa, el dodecasílabo y eneasílabo.
También fueron usados los versos consagrados, como el endecasílabo y el
octosílabo.
El Modernismo español: no trató tanto los temas mitológicos y orientales, ni la poesía fue
tan descriptiva ni sensorial como la del Modernismo hispanoamericano.
El exotismo de
las culturas lejanas fue sustituido por un “exotismo español” (el folklore
andaluz, la Galicia preindustrial de principios del XIX o los
paisajes de la Castilla atrasada de comienzos del XX).
Los mejores
textos fueron los inspirados en el Simbolismo: intimistas, melancólicos, con
temas universales como la soledad o la vida.
Autores: Manuel
Machado, Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez, entre otros.
Rubén
Darío
El precursor del Modernismo Hispanoamericano fue el cubano José
Martí, pero la publicación de Azul (1988)
de Rubén Darío marcó un momento decisivo en su desarrollo.
Rubén Darío nace en Nicaragua (1867-1916) y pertenecía a una
antigua familia criolla.
¿Qué momento de la vida de
Rubén Darío va a ser decisivo para plasmarlo en Literatura a través del
Modernismo?
En 1883 viaja a Chile y este hecho fue decisivo en su vida,
porque significó el encuentro con la modernidad hispanoamericana. Entra en
contacto con un mundo de prosperidad, de lujo y riqueza, que parece afectarle
de manera decisiva para que creara esa poética. Chile era el lugar de
inversiones internacionales y su puerto era clave de intercambios comerciales.
Todo este "nuevo mundo" lo ve Rubén Darío y le impresiona de tal
forma que considera que los sueños pueden ser objeto artístico que recompensa
esa realidad que no se tiene. Ese contacto con el lujo inasequible es lo que le
va a hacer sentirse mal con el mundo y lo va a plasma en Azul: búsqueda del ideal y a la vez del
fracaso. El mismo título es una muestra del arte simbolista de la sugerencia,
ya que evoca el misterio, el ideal y la pureza.
¿Con qué obra consigue Rubén
Darío alcanzar lo más alto del Modernismo?
La posterior obra, Prosas
profanas (1896), establece el paradigma del aristocratismo y la
artificiosidad alcanzado por la búsqueda de la belleza. Darío conoció a
Verlaine, a Alejandro Sawa, poetas bohemios, que le ayudaron a alcanzar un
mundo estético donde los símbolos ocupaban un lugar predominante.
¿Cómo influye el desastre
del 98 (1898) en la producción literaria de Rubén Darío?
Cantos de vida y esperanza (1905) es a la vez su obra más conocida y valorada, y
testimonio del desengaño final, tanto vital como poético. Darío la publica tras
la derrota española del 98. En esta derrota, Rubén Darío sintió que tenía que
ponerse del lado de España e incluso incurrir en la búsqueda de la identidad
entre el pueblo hispanoamericano y España frente al triunfo de los Estados
Unidos. Este intento de arraigo con el pasado, hace que su poesía se despoje en
buena parte de la retórica o estética que la había caracterizado en sus
anteriores obras. Este cambio lo manifiesta incluso en la figura del cisne, que
pasó de simbolizar la poesía aristocrática a ser un interrogante hacia el
futuro. El libro se inicia con una autobiografía poética, donde versos como los
siguientes, son muy reveladores de este cambio: "Yo soy aquel que
ayer no más decía / el verso azul y la canción profana...

"Venus" de Azul.
En la tranquila noche, mis nostalgias amargas sufría.
En busca de quietud, bajé al fresco y callado jardín.
En el oscuro cielo, Venus bella temblando lucía,
como incrustado en ébano un dorado y divino jazmín.
A mi alma enamorada, una reina oriental parecía,
que esperaba a su amante, bajo el techo de su camarín,
o que, llevada en hombros, la profunda extensión recorría,
triunfante y luminosa, recostada sobre un palanquín.
«¡Oh reina rubia! -dije-, mi alma quiere dejar su crisálida
y volar hacia ti, y tus labios de fuego besar;
y flotar en el nimbo que derrama en tu frente luz pálida,
y en siderales éxtasis no dejarte un momento de amar.»
El aire de la noche, refrescaba la atmósfera cálida.
Venus, desde el abismo, me miraba con triste mirar.
"Sonatina" de Prosas profanas.
La princesa está triste… ¿qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro,
está mudo el teclado de su clave de oro;
y en un vaso olvidado se desmaya una flor.
El jardín puebla el triunfo de los pavos-reales.
Parlanchina, la dueña dice cosas banales,
y, vestido de rojo, piruetea el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
la princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.
¿Piensa acaso en el príncipe del Golconsa o de China,
o en el que ha detenido su carroza argentina
para ver de sus ojos la dulzura de luz?
¿O en el rey de las Islas de las Rosas fragantes,
o en el que es soberano de los claros diamantes,
o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?
¡Ay! La pobre princesa de la boca de rosa
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar,
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de mayo,
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.
Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,
ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata,
ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Y están tristes las flores por la flor de la corte;
los jazmines de Oriente, los nulumbos del Norte,
de Occidente las dalias y las rosas del Sur.
¡Pobrecita princesa de los ojos azules!
Está presa en sus oros, está presa en sus tules,
en la jaula de mármol del palacio real,
el palacio soberbio que vigilan los guardas,
que custodian cien negros con sus cien alabardas,
un lebrel que no duerme y un dragón colosal.
¡Oh quién fuera hipsipila que dejó la crisálida!
La princesa está triste. La princesa está pálida…
¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil!
¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe
La princesa está pálida. La princesa está triste…
más brillante que el alba, más hermoso que abril!
¡Calla, calla, princesa dice el hada madrina,
en caballo con alas, hacia acá se encamina,
en el cinto la espada y en la mano el azor,
el feliz caballero que te adora sin verte,
y que llega de lejos, vencedor de la Muerte ,
a encenderte los labios con su beso de amor!
“Lo fatal”, Cantos de vida y esperanza (1905, al cuidado de Juan Ramón Jiménez).
Dichoso el árbol, que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror...
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por
lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,
¡y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos!...